Una vez más la posibilidad del cierre sobrevuela APRILP, la entidad que trabaja de manera gratuita en la rehabilitación de personas con discapacidades motrices. Según contó Cecilia Bolech, directora de la institución, desde hace meses gestionan una reunión con las autoridades del Ministerio de Salud de la Provincia para que se restablezca un convenio que llevan meses sin cobrar: “se hacen 850 prestaciones por mes, tanto a niños como a adultos, incluso les damos de comer, la mayoría es gente pobre derivada de los hospitales, pero no podremos seguir con el servicio si no recibimos el dinero que se nos daba”.
Hasta hace una semana se analizaba incluso la suspensión de las terapias que se realizan en la pileta porque la Municipalidad había suspendido los pagos de gas y de luz, algo que siempre pagó, contaron en la institución.
“Íbamos a hacer un acto para pagar la caldera, pero el concejal Julio Irurueta se puso al frente de la gestión y después nos recibió el intendente Julio Garro que nos informó que la Municipalidad volverá a pagar esos servicios”, señaló la directora de APRILP.
La preocupación por remontar la crisis económica está latente no solo en el funcionamiento de los talleres y los ámbitos terapéuticos, sino también en servicios como el de la comida que se ofrece para dar contención a las familias humildes.
“Hay un chiquito que viene desde el Conurbano, lo acompaña su madre y sus hermanos y la última vez vino con una tía y un primo, no les podemos negar un plato cuando sabemos que tienen hambre”, resumió Bolech.
Se informó que diariamente se da de comer a unos 60 pacientes y a sus acompañantes que por lo general llegan por la mañana y permanecen en la entidad hasta la tarde. A la mayoría se les ofrecía una merienda reforzada para que llevaran a sus casas a raíz de que sabían que hasta el otro día no volverían a comer, sin embargo ese servicio se tuvo que suspender por falta de fondos.
En relación al monto que giraba el Ministerio de Salud de la Provincia se informó que era de 150 mil pesos y que si bien se pagó la deuda que había contraído la gestión anterior, desde marzo no hubo mas aportes.
“Ese dinero ya es poca plata para atender al paciente, resultaba insuficiente para cubrir los costos, entre los que están los traslados, pero ahora ya no recibimos nada”, apuntó la profesional.
Además de que el Ministerio de Salud de la Provincia cortó los 150 mil pesos mensuales, desde enero también se suspendió los 30 mil pesos que se percibía por SAMO y el Ministerio de Trabajo quitó los mil pesos que cobraba cada empleado a través de un programa que llevaba mucho tiempo.
Sin esos ingresos se remarcó que peligran las 890 prestaciones que se realizan por mes. Como se sabe los otros ingresos de la entidad provienen de la playa de estacionamiento de plaza Italia, de la venta del papel que se recoge en los ministerios públicos y de unos pocos socios voluntarios.
En algunos días los representantes de APRILP se reunirán con la Comisión de Salud de la Legislatura provincial para plantear el problema. La pregunta que atormenta es qué pasará con los discapacitados que no tienen recursos si cierran esas instalaciones, algo factible si no se puede cubrir los costos o los sueldos de los 74 empleados que ya están en estado de asamblea permanente.
“Desde hace años el Ministerio de Salud nos dijo que iba a nombrar profesionales, pero nunca se cumplió; esta es una institución reconocida pueden revisar los libros que quieran porque se puede demostrar que siempre actuamos con honestidad”, afirmó Bolech.
Una gran fiesta
Trabajar diariamente con pequeños de barrios humildes que además están golpeados por la discapacidad, lleva a la gente de APRILP a exceder su rol terapéutico para involucrarse en otras necesidades de los pacientes porque, aunque no sean un comedor popular, como suelen decir, saben que esos nenes necesitan tanto un plato de comida como un momento de risas.
Por eso desde hace algunos días se piensa en hacer una gran fiesta para recibir la primavera que, como muchos nenes están con cuadros de bronquiolitis, se haría a fin de mes.
“Quiero que un día los 300 chicos que se atienden tomen una gaseosa, que tengan globos y puedan comer cosas ricas. La Plata Rugby Club donó juguetes que los nenes van a poder estrenar, muchos van a abrir un paquete de regalo por primera vez”, contó con emoción Cecilia Bolech.
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