Por IGNACIO ANDRADA (*)
ANALISIS
Cuando hablamos de “equipos humildes” nos podemos referir a aquellos que conforman jugadores con bajos recursos, mal ranking, de escaso relieve o de características poco espectaculares; o personas con mucho nivel, pero generosas, que tienen la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y reconocer sus defectos y errores.
En realidad, sería adecuado empezar a resaltar cada vez más esta virtud y dejar de lado los egos y vedetismos que fueron “grandes responsables” de las derrotas en las últimas finales de Copa Davis, en especial la de 2008 contra España, en la ciudad de Mar del Plata.
Ahí, las peleas entre David Nalbandian y Juan Martín Del Potro fueron determinante para no poder ganar ese encuentro.
En la jornada de ayer, el equipo argentino de Copa Davis al ganarle 3-2 a su par de Gran Bretaña realizó otra proeza y pasó por quinta vez en su historia a la final, donde jugará entre el 25 y 27 de noviembre contra Croacia, de visitante, para tratar de lograr la tan ansiada “Ensaladera de Plata”.
Esta vez fue todo diferente. La única “estrella” era Del Potro. Eso sí está cambiado, más grande en edad, con otras prioridades. Se podría decir que la lesión que lo tuvo alejado de las canchas tanto tiempo lo hizo reflexionar y aprender una gran lección, ser humilde.
En años anteriores hubo algunos jugadores con un tanto de soberbia donde privilegiaron sus intereses personales a los del equipo, dejando pasar así la enorme ventaja de contar con cinco tenistas argentinos entre los diez mejores del mundo.
El capitán es Daniel Orsanic, ex doblista, director del Area de Desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis. El subcapitán, Mariano Hood, otro buen ex jugador de dobles, gran entrenador y ambos excelentes personas. En estos días fueron muy cuestionados por distintas decisiones que ayer, a la luz de los acontecimientos, estuvieron bien ejecutadas. La primer polémica fue poner a Del Potro contra Murray. En tal sentido fue criticado en los medios y en las redes sociales, pero acertó: Juan Martín ganó un match histórico.
El segundo acierto fue colocar a Guido Pella en el segundo single. Ni el más optimista hubiese imaginado estar ganando 2 a 0 al finalizar el día viernes.
La segunda controversia surgió al incluir al tandilense para jugar el dobles del sábado. Acá es donde quisiera hacer un paréntesis para analizar nuestra ansiedad y falta de confianza en las personas que ocupan puestos importantes y toman decisiones relevantes.
Solamente ellos y no nosotros sabían que Del Potro no estaba en condiciones de jugar un hipotético quinto punto. El riesgo de abandono era demasiado grande y hubiese sido un gran error comprometerlo. El físico solo le alcanzaba para jugar un partido de dobles, entonces así fue como sucedió.
Pero sin lugar a dudas la gran alegría del fin de semana fue la victoria de Leonardo Mayer (114) en el quinto punto definitorio contra su par británico Daniel Evans (53).
Jugar con el marcador 2-2 el día domingo es para pocos. Aquí hay que ser muy frío y decidido para no dejar lugar a las dudas y los miedos que suelen aparecer en estas instancias claves.
Después de comenzar nervioso y dubitativo a la hora de impactar la bola, perdió el primer set para después entrar en confianza con sus golpes (el saque y la derecha fueron determinantes) y sellar una victoria histórica para asegurarse el pase a la final.
Del otro lado estará esperando en su casa Croacia.
Marin Cilic (11) será el rival a vencer. El segundo single es nada menos que el joven promesa de 20 años Borna Coric (42) y el doble es su punto fuerte con el número 8 del mundo en esa especialidad, Ivan Dodig.
Pero ya nada más se le puede pedir a este humilde equipo. Celebremos haber accedido a la final. Grandes potencias del tenis como Francia y Estados Unidos no han podido llegar tan lejos este año. Se podrá ganar o perder, pero de algo tenemos que estar seguros; es que nada estará librado al azar. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores trabajarán juntos, sin egoísmos para lograr el tan ansiado objetivo.
Y como dijo el gran poeta español Miguel de Cervantes en la famosa novela Coloquio de los Perros: “ La humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, y sin ella no hay alguna que lo sea”
Virtudes sobran en este grupo, pero sobre todo y lo más importante, es que se trata de un equipo humilde.
(*) Ignacio Andrada. Ex jugador y entrenador platense de tenis. Director de El Pasillo Tenis.
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