TUCUMAN
ENVIADOS ESPECIALES
Después de la eliminación copera en Córdoba a manos de Belgrano, el plantel de Estudiantes no volvió a entrenarse de manera formal. No hubo práctica de fútbol ni siquiera movimientos tácticos con pelota. Por eso la formación titular para enfrentar a Atlético Tucumán fue un misterio.
Si bien había una variante cantada, la de Leandro González Pirez por el capitán Leandro Desábato que se quedó en La Plata, el resto del equipo fue una incertidumbre para propios y extraños. Ni siquiera dirigentes y jugadores lo supieron hasta dos horas antes del inicio del partido, cuando en el hotel Sheraton de Tucumán Nelson Vivas lo informó en la charla previa.
No es común que un técnico no confirme el equipo un día antes, y mucho más luego de una derrota tan dura y cuando tiene un mente realizar varios cambios. Pero eso ocurrió ayer en la previa del choque ante Atlético Tucumán: los jugadores lo supieron dos horas antes y la prensa cuando se colgó la planilla.
De todos modos, aunque no lo haya confirmado en la previa, este medio en su edición de ayer indicaba que se avecinaban varias modificaciones y algunas relacionadas por bajo rendimiento.
Con relación al partido del jueves hubo seis cambios, en todas las líneas menos en el arco. En defensa una fue obligada, la de González Pirez por el Chavo. La otra obedeció al bajo rendimiento de Matías Aguirregaray, quien luego de mostrar buen nivel en la pretemporada decayó en su nivel y tanto contra Unión como con Sarmiento (por derecha) y Belgrano fue uno de los puntos más bajos.
El ingreso de Rodrigo Braña por Julián Marchioni era otro cambio cantado, por nivel y por la experiencia que le puede aportar el Chapu al equipo. También es un regreso que generó debate, porque varios hinchas consideraban que lo mejor hubiera sido que jugara en Córdoba. Pero el técnico no lo quiso arriesgar.
Donde Nelson Vivas metió mano fue en el tridente ofensivo, disconforme con la generación de fútbol del equipo. En diálogo con la prensa había dicho que ahí radicaba el problema del Pincha y por eso se empezaron a manejar nombres para los reemplazos.
Fueron dos los jugadores que salieron. Y el que más ruido hizo fue Augusto Solari, un jugador que fuera fundamental en el semestre pasado, pero que ya en los últimos partidos del torneo anterior y en lo que va del actual, mostró un nivel claramente inferior. Contra Belgrano, de hecho, fue uno de los puntos más bajos: cometió el penal que cambió el rumbo de la serie, no se combinó con sus compañeros y erró un mano a mano claro. Es la primera vez que sale por bajo rendimiento. En su lugar lo hizo Gabriel Graciani, su primera vez como titular desde su regreso a Estudiantes post préstamos por Rafaela e Independiente.
El otro jugador que dejó el equipo fue Juan Cavallaro, de flojo semestre. Un poco lesionado, un poco desgastado físicamente y otro poco nublado con la pelota. No lo ve bien Vivas y por eso ayer mandó en su lugar a Tití Rodríguez, por encima de Jeisson Vargas. Carlos Auzqui, aunque con dolor en su tobillo, se mantuvo adentro del once.
El sexto y último cambio fue en la delantera. La salida de Lucas Viatri obedeció más al cansancio del jugador por el desgaste realizado en Córdoba que por rendimiento. Para Nelson Vivas el ex Boca es un jugador fundamental. Ayer lo reemplazó el juvenil Ignacio Bailone.
CAMBIO TACTICO: PUSO UN 4-4-2
También hubo una importante modificación táctica en el Pincha, ya que el dibujo pasó del 4-2-3-1 al 4-4-2.
Con ello, Auzqui fue delantero de punta (y con grandes dividendos a partir de su gran presencia en la red) y en el medio hubo una línea de cuatro hombre, con Graciani a la derecha, Ascacibar y Braña como medios, y Tití por izquierda.
GOMEZ AFUERA
Al igual que el jueves pasado en Córdoba, el juvenil Iván Gómez se quedó afuera del banco de los suplentes. Esta vez, como sólo viajaron 19 jugadores, el pibe fue el único de los que viajaron hasta Tucumán que vio el partido desde la platea. En Córdoba lo había hecho con el chileno Jeisson Vargas, que ayer fue suplente.
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