“Siempre me gustó cocinar y me encantan los niños”, dice Rosa García, que hace varios años encontró la forma de unir estas dos cosas y empezó a dictar clases de cocina a los pequeños de la zona y clases en fiestas y eventos.
“Nací en Necochea y vine a vivir a esta ciudad desde los 14 años por motivo del trabajo de mi papá; continué mis estudios y me radiqué definitivamente acá adonde formé una familia”, cuenta Rosa sobre los tiempos en los que se afincó en la zona.
“Cuando nació mi hija yo trabajaba en el área privada jornada completa, ésa actividad me impedía poder estar con ella y educarla como yo quería, por lo que armé un emprendimiento en el que me permitiera no solo estar con ella sino también ayudar a la economía del hogar. Siempre me gustó cocinar y me encantan los niños. De adolescente animaba cumpleaños o cuidaba niños. En la ciudad había un auge de animaciones novedosas pero nada de cocina en vivo, donde desarrollen toda la elaboración de una receta (preparado-cocción) en el mismo momento del festejo. Así nació “Cooking Time”, actividad apta para nenas y nenes de 4 a 11 años”, relata.
Rosa cuenta que “con los años me entusiasmé en poder enseñar a cocinar desde otro ámbito, ya no festejos solamente y en acercarlos a alimentos más saludables (incorporarles verduras, frutas, variedad de harinas y semillas), por lo que formé talleres”, recuerda.
CON LOS CHICOS
“Los chicos son un volcán de emociones, y yo disfruto tanto como ellos. Me encanta verlos probar nuevos ingredientes, sus ojitos rebolotean cuando sienten el perfume de jengibre en polvo o cuando se tiñen sus dedos al amasar con un puré de remolacha, les divierte la transformación de la receta recién salida del horno. Son espontáneos, curiosos, sabios y por sobre todo alegres. Yo soy una más de ellos, juego todo el tiempo, lo disfruto… Sin olvidarme que también es un trabajo y que lleva tiempo, organización y dedicación”, relata Rosa.
“A los chicos cualquier receta los divierte; hay quienes prefieren lo dulce sobre lo salado, y si están más grandes les encanta poder manipular elementos que hasta ahora no los habían dejado usar por temor a lastimarse. Es increíble todo lo que pueden aprender desde matemáticas (secuencia, medidas, comprensión del tiempo), química ( combinación de alimentos, temperatura, causa y efecto), paciencia y autocontrol ( saber esperar a que el horno complete su trabajo es todo un desafío), trabajo en equipo, conocimiento sobre los alimentos, técnicas y procesos, y además desarrollan habilidades motrices”, asegura la cocinera.
Entre los proyectos de Rosa está el de “generar espectáculos únicos para días especiales, como lo hice en el Día del Niño, con el agregado de cuenta cuentos alusivos a la actividad” y el de “poder acercar a las escuelas una actividad extraprogramática de alimentación saludable”.
¿Cocinás todo el tiempo?, le preguntamos. “Sí, cocino todo el tiempo, como me enseñó mi mamá y mis abuelas. Nací sintiendo y probando de todo, lo que se cazaba, lo que se pescaba, la verdura que se cosechaba en el terreno que tenían pegado a sus casas, juntando los huevos de las gallinas, recolectando hongos en el Bosque Miguel Lillio ( Necochea) después de varios días de humedad, y también caracoles entre los terrenos baldíos del barrio, que luego se ponían a purgar antes de ser consumidos. Comemos de todo, me encanta probar recetas nuevas, admiro a muchos cocineros de la tele porque también aprendí mucho de ellos. Me gusta preparar recetas de cocción lenta, los guisos, Y desde ya, amasar cualquier pasta con salsas bien gustosas. Aunque también me está atrapando bastante la repostería”, resume Rosa, que comparte sus días con su esposo David y Vera, su pequeña cocinerita.
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