“Game of Thrones” quedó el domingo en el umbral de batir su propia marca como el programa más premiado en una sola entrega, al empatar los 12 premios, contando categorías principales y técnicas, la performance del año pasado. Sin embargo, la docena de Emmys recibidos le permitieron convertirse en la serie con más estatuillas de la historia.
La marca pertenecía a la sitcom de los 90 “Frasier”, una celebrada comedia que fue favorita de los críticos y que desplazó de los premios durante casi toda la década a series cómicas como “Friends” o “Seinfeld”. El show protagonizado por Kelsey Grammer era un spin off de otra exitosa serie estadounidense, “Cheers”, de la cual era parte el personaje de Grammer, Frasier.
La sitcom acaparó nada menos que 37 Emmys en sus 10 temporadas, una marca que “Game of Thrones” ha aniquilado, consiguiendo en 6 años 38 premios de la academia televisiva con la docena de anoche. Empujado, principalmente, por los rubros técnicos: la serie tenía apenas dos premios en las categorías principales hasta el año pasado (ambos para Peter Dinklage por su Tyrion Lannister) porque los votantes se negaban a reconocer como mejor drama a un show de fantasía. Pero no podían, sin embargo, reconocer el mérito técnico de la superproducción de HBO.
El año pasado, sin embargo, se dio el quiebre, paradójicamente en una temporada que no fue de las preferidas de la audiencia. Esta sexta entrega, sin embargo, deslumbró a todos y nadie dudaba de que se consagraría como mejor drama.
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“Game of Thrones” consiguió pasar la marca de la sitcom “Frasier”, logrando en 6 años 38 premios de la academia de TV
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