Tras el partido jugado anoche ante Atlético Rafaela, el técnico de Gimnasia, Gustavo Alfaro , decidió no realizar la habitual conferencia de prensa que se realiza tras cada encuentro, en la sala ubicada a pocos metros del vestuario local. Si bien esto causó sorpresa anoche, este medio en las horas previas pudo saber que el pensamiento del entrenador es, por el momento, no hacer declaraciones y dejar pasar los días hasta que las aguas se calmen.
Está claro que el entrenador está dolido, con bronca por lo sucedido entre el miércoles y jueves de la semana pasada, cuando se reactivó la negociación de Maximiliano Meza , quien el viernes terminó arreglando como refuerzo del Rojo.
Es por esto que Alfaro no brindó su conferencia de prensa el viernes al mediodía en el Campus, como venía siendo una costumbre.
Por esas horas, hubo cruces de mensajes con el presidente gimnasista, Daniel Onofri , quien quería reunirse, pero el entrenador prefirió no hacerlo ya que el tema estaba cerrado y Meza ya se había ido.
Durante el fin de semana, Alfaro estuvo analizando mucho la situación junto a sus colaboradores Carlos González , Claudio Cristofanelli y el preparador físico Sergio Chiarelli .
Anoche Alfaro no habló y ya se había llamado a silencio el viernes pasado en Abasto
Esta venta de Meza con el torneo empezado, las dificultades vividas en Estancia Chica con los paros de empleados, la deuda con el plantel y el cuerpo técnico, fueron analizados detenidamente.
¿Si estuvo cerca de irse? Por un segundo se dice que lo pensó, aunque prefirió evaluar a fondo sus decisiones con un poco más de frialdad, y por ello hoy ha decidido no hacer declaraciones.
Más allá de que algunos pongan en duda su continuidad, como cuerpo técnico han seguido trabajando con normalidad, e incluso han planificado las semanas de trabajo que se vienen, pensando en el juego con Arsenal del lunes venidero; Estudiantes en la 5º fecha; y el compromiso por los Octavos de final de la Copa Argentina ante Racing, del domingo 9 de octubre en Mar del Plata.
Así es que un rato después de terminado el cotejo, dejó el vestuario, saludó amablemente a quienes se cruzó, se excusó con la prensa, se subió a su auto y salió por el portón que da a la Avenida 60 rumbo a su hogar.
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