La ONU confirmó ayer un ataque contra un convoy humanitario en la zona de Auram al Kubra, en el oeste de la provincia septentrional siria de Alepo. El ataque dejó, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), al menos 12 muertos, la mayoría choferes de los camiones de la caravana.
EE UU responsabilizó a Rusia del ataque y exigió a Moscú demostrar “rápidamente y de forma significativa” si todavía está comprometido con el acuerdo entre las dos potencias para un alto el fuego en el país árabe. El Gobierno estadounidense está seguro de que el ataque fue un “bombardeo” ejecutado o bien por las fuerzas rusas o por el régimen sirio, lo que “plantea muchas dudas sobre si los rusos pueden cumplir su parte” del frágil acuerdo negociado entre las dos potencias, según declaró un alto funcionario estadounidense que pidió reserva de su identidad.
Según estimaciones iniciales de la ONU, el ataque golpeó al menos a 18 de los 31 camiones que formaban la caravana organizada por la propia organización y la Media Luna Roja Siria. El convoy buscaba entregar ayuda a unas 78.000 personas en Auram al Kubra. Además, también fue atacado un almacén de la Media Luna Roja. El Observatorio detalló que el envío de estos cargamentos con asistencia se realizan mensualmente en la mitad occidental de la provincia.
El jefe humanitario de la ONU, Stephen O’Brien, dijo que está “profundamente preocupado” por las informaciones y llamó a todas las partes del conflicto a tomar las medidas necesarias para proteger a los trabajadores humanitarios y a los civiles tal y como ordenan las normas internacionales.
El ataque contra el convoy se produjo después de que la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas sirias declarara el fin de la tregua de una semana en el país árabe, que expiró el domingo a la medianoche. El cese del fuego había sido acordado con la mediación de EE UU y Rusia, y tanto el gobierno como la oposición se culpan de haber violado el acuerdo. Anoche, los residentes del este de Alepo, controlado por la oposición, reportaron nuevos ataques aéreos. El gobierno también dijo que repelió un ataque insurgente en áreas que controla al sur de Alepo.
Tras la declaración militar siria, el secretario de Estado norteamericano John Kerry expresó molestia por la manera como Damasco y Moscú manejaron el cese de fuego. Asimismo, Kerry reconoció que la primera etapa de la tregua, que estipulaba una semana de calma y la entrega de ayuda humanitaria a varias comunidades castigadas, realmente nunca se concretó, ya que en ese lapso hubo decenas de muertos civiles por bombardeos. El Departamento de Estado indicó que está dispuesto a colaborar con Rusia con el fin de reforzar los términos del acuerdo y ampliar la ayuda humanitaria.
Cabe recordar que la tregua comenzó el 12 de septiembre y aspiraba a terminar con un conflicto en el que murieron más de 300.000 personas desde 2011. Según sus términos, tras siete días de calma y envío de ayuda humanitaria se establecería un centro de coordinación conjunto entre EE UU y Rusia para planificar ataques aéreos contra el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS) y poderosas facciones militares vinculadas a Al Qaeda.
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