Por WALTER EPISCOPO
SENSACIONES
Noche de lunes. Más anti fútbol imposible. Tarde. Muy tarde, teniendo en cuenta que al otro día hay que ir a laburar y al cole, y entre una cosa y otra, la vuelta a casa se hace larga pisando la medianoche. Dónde quedaron los domingos a la tarde? Este fútbol argentino hasta las tradiciones nos ha robado. Pero lo más noble que tiene el fútbol, que es el hincha, sigue respondiendo.
A paso apurado la gente fue llegando al Bosque, frotándose las manos, porque la noche estaba fresca y porque el equipo si sumaba de a tres, se podía subir a lo más alto de la tabla.
La venta de Maxi Meza fue el tema central. Los hinchas lo extrañarían afuera, el equipo y Lechuga Alfaro, adentro.
La Platea “Néstor Basile” llena, el Triperio subiendo a las tribunas soñando con la victoria, entre ellos el Ruso Dallarosa junto a su mujer Patricia y sus hijos Emma y Genaro en la cabecera de 60.
La noche sería complicada porque el Lobo no pudo hacer dos pases seguidos y el hincha trataba de empujar al ver que el equipo no estaba bien. El “dale Lobo, dale Lobo”, que ganaba por momentos el Bosque, y el gol rafaelino que sorprendió a propios y extraños. Con poco y nada, los de Llop se ponían 1-0.
Diego Cigara, un Tripero nacido en Gonnet que hace unos años vive en San Bernardo, se vino a festejar su cumpleaños al Bosque cantaba sin parar junto a su mujer Jorgelina, sus hijos Lucio, Lola, Simón y Clara, y Valentín, un amigo que se sumó también.
Noche para el olvido del Lobo, que perdió por primera vez en este 2016, y se quedó con más dudas que certezas.
En el final, un grupo de hinchas, desde la cabecera del Bosque, esgrimió algunas recriminaciones contra el presidente Daniel Onofri.
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