Un legendario naufragio ocurrido hace más de 2 mil años frente a la isla griega de Anticitera, acaba de arrojar una nueva sorpresa. El equipo de arqueólogos submarinos que trabaja en su exploración anunció esta semana el hallazgo de restos humanos que podrían ayudar a construir el perfil genético de un marinero de aquella época.
Los restos fueron localizados en lo que se conoce como el “Titanic del mundo Antiguo”, un carguero hundido en el siglo I antes de Cristo que viene siendo explorado desde hace más de cien años y donde ya se realizaron importantes hallazgos arqueológicos. En éste último caso se trató de partes de un cráneo con tres dientes, dos huesos del brazo, secciones de costillas y dos fémures, al parecer todos de una misma persona.
La importancia del hallazgo radica en que es muy infrecuente encontrar restos humanos en naufragios ocurridos durante la antigüedad, ya que en general se descomponen o se los comen los peces. Los responsables del descubrimiento -el equipo de la Woods Hole Oceanographic Institution de Massachusetts- bautizaron al esqueleto como “Phamphilos”, nombre que apareció grabado en un ánfora de vino en el mismo lugar.
De contener suficiente ADN viable, esos restos podrían dar pistas sobre el origen étnico de las víctimas del naufragio y cómo vivían.
“Los arqueólogos estudian en general el pasado de la humanidad a través de objetos que crearon nuestros ancestros; con este hallazgo nosotros tal vez podamos saber de esta persona que navegó y murió en el naufragio de Anticitera”, explicó Brendan Foley, uno de sus responsables.
Además de huesos, los investigadores descubrieron una sonda de plomo con forma de campana y unos 50 kilos de peso. Sujeta a una cuerda, este aparato era bajado desde el barco para medir la profundidad del mar y recoger muestras del lecho marino a fin de proporcionar al capitán información útil para anclar.
Aunque valiosos, los hallazgos realizados durante la última exploración no superan sin embargo al que hizo que el naufragio de Anticitera se volviera mundialmente famoso: una especie de antigua calculadora astronómica que dejó perplejos a los científicos por la precisión para el cálculo astronómico de eclipses, fases lunares y posiciones de estrellas. Este extraño mecanismo -construido en bronce y descubierto en el año 1900 por buzos recolectores de esponjas a 45 metros bajo el mar- está considerado la “computadora” más antigua de la humanidad.
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