Esperar el micro en la Ciudad puede demandar hasta una hora para miles de usuarios que en horarios picos buscan trasladarse a sus puestos de trabajo o regresar a sus viviendas tras cumplir con la jornada laboral o de estudio. Los fines de semana, el panorama es peor aún, porque la espera puede superar largamente los 60 minutos.
Una postal que se repite día tras día, de lunes a viernes, se reproduce, casi inevitablemente, en diagonal 80 entre 1 y 2, en la parada de la línea Oeste. Allí los usuarios penan entre 40 y 50 minutos para aguardar los ramales 15, 17 y 83 que los lleve hasta Melchor Romero.
Susana, una de las vecinas afectadas, dijo que “a pesar de los numerosos reclamos que hacemos ante la empresa, no tenemos eco. No refuerzan los servicios y la prestación es cada vez peor”.
Dora Parisi, otra usuaria que padece cada tarde con la espera de los micros, dijo que “los inspectores tendrían que estar acá, entre las 17 y las 18.30, uno de los horarios pico, para ver cada cuánto pasan los micros. A simple vista hay muchos micros de la Oeste, pero la mayoría son de los mismos ramales, y algunos, como los que nos llevan a Romero, pasan cada tanto”. También comentó que “hago distintas combinaciones, y al menos entre los recorridos y las esperas, termino perdiendo casi 3 horas con el transporte para ir de casa al trabajo y de trabajo a mi casa”.
Lo que ocurre en las inmediaciones de la Estación de trenes se multiplica en distintos puntos del casco urbano y, fundamentalmente, en la periferia, donde aguardar el micro demanda eternas esperas por la unidad esperada para ir a trabajar o estudiar.
En los barrios Monasterio, Cementerio y Altos de San Lorenzo, las esperas los usuarios del transporte público requieren una dosis extra de paciencia para poder llegar a destino. Y en muchos casos, esperar no es sinónimo de viajar en el próximo micro que aparece a la vista, ya que muchas veces los usuarios se quedan con las manos en alto, porque el colectivo pasó de largo al no quedar más localidades en la unidad.
Esa postal se repite en reiteradas oportunidades también en el Parque San Martín, donde los micros de la línea 307, entre las 10 y las 12, suelen dejar varados a los pasajeros que aguardan en las paradas de 54 y 25 y en 23 y 53.
Muchos pasajeros, incluso, hacen conexiones para ir a trabajar o volver a su casa, y llegan a esperar más de una hora entre cada micro que deben abordar.
Las frecuencias de los micros, incluso, ha sido motivo de diferentes reclamos en el Concejo Deliberante, donde se presentaron distintas iniciativas para tomarle el pulso al servicio de transporte público.
Los usuarios remarcaron ayer que “estamos casi resignados, porque hacemos reclamos de todo tipo y no nos prestan atención”, dijo Alicia Ramos, una pasajera de la línea Este.
Pasadas las 19, en las paradas de la avenida 7, de plaza Italia hasta plaza San Martín, se pueden observar enormes colas en las paradas de las diferentes líneas de micros. Por esa zona troncal de la mayoría de los recorridos de las empresas de transporte, tanto los usuarios de líneas municipales como las provinciales (o interurbanas) registran demoras de entre 20 y 40 minutos, según el ramal.
Los pasajeros piden que “algún organismo intervenga en forma urgente. Porque no se paga un boleto barato. En algunos barrios ni siquiera tenemos refugios”, resumió Alberto López, pasajero de la Sur.
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