Después del impacto generado hace dos años por su debut “Monster” (2014), los Octafonic regresan a escena con una nueva dosis de autoridad sonora y cosmopolitismo orquestal. “Mini Buda” es el flamante álbum de la formación liderada por Nicolás Sorín, quien lo caracterizó como “un disco bastante mas rockero pero a la vez más ecléctico que el primero”.
De acuerdo con el “alma pater” del proyecto, la obra “juega mucho con los estilos; si bien las temáticas no pierden su cosa lúdica ni su diversión, habla también de cosas serias en sus letras y en la música misma” .
Sorin es el frontman de un combo de lujo, con integrantes de extracción jazzera y escenas en general ajenas al canon rockero: Cirilo Fernández en bajo, Hernán Rupolo en guitarra eléctrica, Leo Costa en teclados, Francisco Huici, Leo Paganini y Juan Manuel Alfaro en vientos, y Mariano Bonadio y Ezequiel “Chino” Piazza en percusión.
El álbum -que será presentado mañana en nuestra ciudad, con los locales Face Cream como invitados-, fue producido por la banda y mezclado por Héctor Castillo (Björk, Roger Waters, Gustavo Cerati, Lou Reed...). La masterización, en los EEUU, estuvo a cargo de Dave McNair (Bob Dylan, David Bowie, Prince, Miles Davis); entre los invitados se cuentan Tito Fuentes de Molotov (en el tema “What”) y Lula Bertoldi de Eruca Sativa (en “Slow Down”). El arte, diseño e ilustraciones corrieron por cuenta de Augusto Costhanzo.
El impacto inicial de Octafonic llevó a la banda a telonear a Faith No More en el Luna Park, llamar la atención de Anthony Bourdain y adjudicarse sendos premios Gardel en el 2015 -como “Mejor Album de Rock” y “Banda Revelación”-.
Con antecedentes en el punk rock, el jazz, la dirección orquestal y la musicalización de películas, Sorín tiene en su haber tres nominaciones a los Latin Grammys -en 2007, 2010 y 2013-, en su faceta de productor.
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