Podría haber pateado directamente al arco porque tenía la pelota picando, pero optó por ponerla bajo la suela para frenar la jugada y esperar alguna reacción del rival. En términos futboleros, así podría describirse la decisión del triunvirato de la CGT de postergar por el momento la convocatoria a un paro general en rechazo a la política económica del Gobierno nacional.
Siguiendo la misma analogía, que la nueva conducción de la central obrera haya planchado el avance, no significa que dejará de atacar cuando se le presente una mejor oportunidad. La palabra “prudencia” se impuso entre Schmid, Daer y Acuña, pese a que casi todos los dirigentes que hablaron ayer en el comité central confederal se manifestaron a favor de una huelga general.
Así lo pudo constatar EL DIA en la sede central cegetista de la calle Azopardo, en el bajo porteño. Hasta allí llegaron más de 250 representantes de sindicatos de todas las ramas de actividad, tanto del sector público como del privado. “La estrategia la va a resolver esta conducción”, advirtió al cabo del encuentro Schmid, en una conferencia de prensa que tuvo algún pasaje de tensión.
Es que los miembros del triunvirato rechazaron las “presiones” para convocar al paro, en un tiro por elevación a los sectores políticos que buscan agudizar el conflicto social en detrimento del gobierno del presidente Macri. Sin embargo, dejaron entrever que si el jefe de Estado no interviene personalmente sobre las demandas de los sindicatos, no tendrán otra alternativa.
En ese sentido, Schmid, Daer y Acuña enviaron un mensaje directo al Presidente: “La Conferencia Episcopal –el órgano que reúne a los obispos católicos, que actúa en sintonía con el Papa Francisco- nos dijo que deben agotarse todas las instancias de diálogo, como así también se lo hizo notar al Gobierno. Pero también sostuvo que debe haber un ofrecimiento”, detalló Schmid.
¿Cuál sería el ofrecimiento del Gobierno que podría calmar las aguas en la CGT? Por empezar, una reforma más profunda del impuesto a las Ganancias, algo que no se verifica en el proyecto de Presupuesto para 2017. Y sobre todo, la convocatoria a una mesa de diálogo intersectorial, que incluya también a los empresarios, para avanzar en un amplio acuerdo económico y social.
“El diagnóstico de la situación es grave”, sostuvo Daer, aunque de inmediato el sindicalista de la Sanidad aseguró: “Creemos que tenemos que agotar un montón de circunstancias” antes de recurrir a una medida de fuerza. De ese modo, el triunvirato dio también una señal interna, en el sentido de que manejará los tiempos y no se dejará correr por gremios afines al kirchnerismo.
Uno de los dirigentes más jugados en esa línea es el bancario Sergio Palazzo, quien no sólo pidió un paro sino también una movilización y adoptar una política de “confrontación” con el gobierno de Cambiemos. Pero otros fueron más moderados, como el estatal Andrés Rodríguez y el histórico Carlos West Ocampo, quien reclamó inteligencia para que “no condicionen” a la central obrera.
Ese planteo busca anticiparse al discurso que ya está siendo elaborado en el laboratorio político gubernamental, que presentará a la CGT como parte de la interna del PJ en caso de que el paro finalmente se consume. Claro que algo de eso hay: sólo con recorrer el edificio de Azopardo se pueden notar las invocaciones a la historia del peronismo, con homenajes a Evita y a Rucci.
Aunque en la sede de la central obrera, por cierto venida a menos en términos edilicios, salvo en el caso del propio Perón, no hay rastros de otros ex presidentes justicialistas. Las fotografías y afiches pegados sobre las viejas paredes muestran en cambio a figuras sindicales como Ubaldini y Hugo Moyano, quien ayer brilló por su ausencia, porque ahora empieza el tiempo del triunvirato.
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