Ex pareja de Jorge Porcel y Carlos Menem, Albinoni, que nació en enero de 1952 como Luisa Carmen Russo, estuvo alejada de la escena durante casi una década abocada a su papel más dramático: la larga espera por convertirse en madre fruto de un proceso de adopción.
Tras perder tres embarazos, Luisa luchó durante años y, agradecida y felizmente, pudo lograr cumplir el sueño de su vida: convertirse en mamá.
Verónica (10) es la nena que completa su vida y quien, asegura la actriz, la ayudó a reflotar su carrera desde otro lugar.
“La llegada de mi hija hizo que tuviera la fuerza para esta segunda etapa de mi carrera, como la llamo yo. Es una segunda oportunidad que me da esta carrera maravillosa, que volvería a elegir cien veces si vuelvo a nacer”, no duda en advertir, emocionada.
Y de lleno habla de la adopción, de que no es el papá o la mamá el que adopta sino que es un proceso mutuo, que hay que saber respetar. “Tengo en mi hija lo más lindo que la vida me pudo haber dado. Tengo una niña encantadora, dulce, cariñosa. Estoy feliz. Deseaba mucho ser mamá. La esperé durante mucho tiempo. Valió la pena”, dijo, y concluyó con con un consejo para aquellos que, como ella, atraviesan por esta misma situación.
“Me gustaría decirle a los que están en la espera que no bajen los brazos, el premio al final del camino es maravilloso”.
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