Pese a que visto desde afuera pudo parecer que la CGT retrocedió al no convocar a un paro general con fecha precisa, en la mesa chica de la central obrera están pensando en lanzarse un plan de lucha que podría ser más perjudicial para el gobierno que una jornada de huelga. La lógica que aplica el triunvirato es la siguiente: si la Casa Rosada estira las conversaciones será peor para el Presidente, porque a nadie le escapa que el fin de año suele ser complicado en la Argentina. Así planteado el escenario, el próximo jueves Schmid, Daer y Acuña serán recibidos por el ministro Prat Gay. Y esperan que les abra las puertas a una reunión con Macri. Los tiempos serán la clave.
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