Por NICOLAS NARDINI
OPINION
Anoche volvió a quedar de manifiesto que lo más necesita Gimnasia de Gustavo Alfaro es de su probada capacidad para desempeñarse como orientador táctico de un equipo. Este Lobo que tenía casi ganado el partido, lo terminó empatando insólitamente por un par de errores que denotan que los mens sana precisan de un DT de jerarquía -Alfaro lo es y de sobra- que esté plenamente enfocado en cada uno de los aspectos táctico-estratégicos a trabajar durante la semana y no en estériles polémicas alrededor de un tema que ya está cerrado (la venta de Meza) y que no tendrá vuelta atrás. Las declaraciones del DT en la previa del encuentro de anoche parecieron, como mínimo, extralimitadas. Es que el técnico se quitó el buzo para el cual fue contratado por la entidad de calle 4 y en su alocución quedó casi al borde de convertirse en un actor político de la realidad albiazul.
Ello, sin tampoco soslayar que en parte de su discurso se tiró tierra sobre su propio trabajo, dado que hablar de “cuatro meses tirados a la basura” por la salida de un jugador, denotaría cierta falta de pericia para encontrar variantes para suplantar a un protagonista que, además, tampoco fue el Maradona del Nápoli ni el Messi del Barcelona, ni tampoco el Platini de la Juventus en sus años en el club. Se fue Meza, un buen jugador, nada más que eso.
En la misma línea ¿Cómo habrían de sentirse los profesionales que sí se quedaron en el plantel ante un DT que se muestra consternado por la salida de un colega? Podría leerse que hay una dudosa confianza del técnico en las soluciones que la plantilla con la que cuenta podría darle y, en ese caso, estaría infravalorando el potencial de los elementos con los que tendrá que trabajar de ahora en más.
En definitiva, Gimnasia contrató a Alfaro para diseñe las tácticas y arme los equipos. Nada más ¡Y nada menos! Que eso.
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