Jorge Gorostiaga
| 28 de Septiembre de 2016 | 02:06
A los 77 años, y rodeado por sus afectos, falleció en nuestra ciudad el distinguido cirujano Jorge Abelardo Gorostiaga, un profesional admirado por sus pares y por aquellos que tuvieron la dicha de conocer su labor como médico, como dirigente de entidades vinculadas a su actividad y como profesor universitario.
Por circunstancias laborales del padre, nació en Azul, provincia de Buenos Aires, en 1939, pero su ciudad siempre fue La Plata, donde creció y transcurrió toda su vida.
Fue el hijo único de Jorge Ernesto Gorostiaga y Susana Rosario Reynal Machado. Cursó los estudios primarios en la Escuela Anexa y los secundarios en el Colegio Nacional.
Siguió la carrera de Medicina en la facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, obteniendo su título en 1964 y su doctorado en Medicina meses después. Dedicó su tesis a su pequeña hija Vilma, quien seguiría, con los años, sus pasos profesionales.
En sus inicios laborales trabajó en el Hospital San Martín de La Plata. Luego ingresó al Hospital “Alejandro Korn” de Melchor Romero, donde comenzó como médico de guardia en el servicio de Cirugía; se incorporó después como profesional de planta; llevó adelante una larga y comprometida trayectoria; y llegó a ser Jefe del área.
Trabajó, asimismo, en el Instituto Médico Platense, etapa que atesoró con mucho cariño y en la que conoció a colegas que respetó y quiso como a entrañables amigos.
Fue director de la Caja de Previsión y Seguro Médico de la provincia de Buenos Aires, lugar en donde aún hoy se lo recuerda con aprecio y afecto por la entrega que le brindó a su gestión.
Docente de la facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata, fue profesor titular de la cátedra de Anatomía B. En este ámbito fue reconocido, tanto por sus colegas como por sus alumnos, por su capacidad de enseñar y de transmitir su pasión por la profesión.
Gorostiaga contrajo matrimonio en dos oportunidades. En primer lugar, se casó con la licenciada Vilma Barbiera y fruto de esa relación nacieron tres hijas: Vilma, Laura y Lucila; y en segundas nupcias, una vez divorciado, se unió a la médica Carla Sabalza, y con ella tuvo a su cuarta hija, Leonor.
Fue un fervoroso hincha de Estudiantes y legó ese amor por el club a sus hijas, que no dejarán de recordar aquellos asados en el quincho de su casa paterna, donde se reunía la familia para ver al “Pincha”.
Ávido lector de cuanto libro cayera en sus manos, amante del tango y de la ópera, fue un hombre duro y sensible a la vez, que se emocionaba ante una melodía clásica, un cuento, un poema o una canción.
En la última etapa de su vida se dedicó con todo su entusiasmo a sus nietos: Ezequiel, Victoria, Juan, Sofía, Manolo, Lisa, Felipe y Joaquín.
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