La técnica que combina ADN de tres padres no deja de ser polémica, porque supone la manipulación del embrión y porque el resultado final es un bebé que contiene genes de tres progenitores: el de los futuros padres, más un pequeño plus de ADN mitocondrial de una donante, aunque para muchos esto no resultaría un problema, porque la donación proporciona solo 37 genes al niño, una gota de agua comparada con los 20.000 que aportan los padres.
En el caso puntual de este niño que se convirtió en el primer bebé del mundo nacido con ADN de tres padres, los médicos de Estados Unidos que aplicaron esta técnica sin precedentes querían asegurar que Abrahim naciera libre de una enfermedad genética de su madre, de origen jordano. La madre sufría el síndrome de Leigh, una grave enfermedad neurológica con una esperanza de vida reducida. Pero gracias a esta técnica, el pequeño Abrahim nació sano.
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