De los 31 asesinatos ocurridos en lo que va del año en la Región, nueve fueron en agosto y siete en apenas seis días, entre el 20 y el 26 de ese mes, lo que evidencia una fuerte escalada de violencia. Aunque las investigaciones no están cerradas del todo, se estima que seis de las muertes se produjeron en el contexto de un asalto o episodio de inseguridad, en tanto que tres habrían estado motivadas en cuestiones personales (supuestamente deudas).
Considerando las denuncias, solamente hay un detenido. Y, a excepción de una, todas las víctimas fallecieron por disparos de arma de fuego. Dos de los hechos fueron en la zona de San Carlos, uno en Olmos (con dos muertos), uno en Gorina (también doble homicidio), dos en El Mondongo y uno en Punta Lara, Ensenada.
quiso frustrar un robo
La seguidilla arrancó el 8 de agosto con el homicidio de Orlando Casimiro, un hombre de 56 años que quiso evitar un asalto callejero en San Carlos. Lo logró, pero recibió un tiro en el pecho que lo mató antes de llegar al hospital.
Sucedió cuando Casimiro festejaba un cumpleaños junto a familiares en 35 entre 147 y 148, y escucharon gritos en la vereda. El hombre, que era zinguero, salió para ver qué pasaba y vio que dos jóvenes intentaban robarle a varios pibes. “Eh, ¿qué pasa acá?”, habría alcanzado a gritar para ahuyentar a los agresores, quienes se subieron a una moto y desde ahí abrieron fuego al notar que cada vez más personas salían de la casa. Uno de los tiros impactó en el tórax de Orlando. Seis días después detuvieron por este hecho a un joven de 19 años que vive cerca de donde pasó todo, pero quedó libre por falta de pruebas.
Los vecinos de esa zona y La Granja realizaron varias reuniones para mejorar la seguridad y pedir justicia por el crimen, que, hasta ahora, sigue sin imputados.
a matar o morir
El 17 de agosto, Rubén Darío Martínez (71) estaba en su despensa de Punta Lara cuando cuatro ladrones lo atacaron a golpes para robarle lo poco que tenía. Como pudo, tomó su escopeta y disparó. Uno de los delincuentes murió allí mismo. “Esto es tristísimo, nunca me creí capaz de matar a alguien... ¿Quién soy yo para haberle sacado la vida?”, lamentó horas más tarde el comerciante, ante EL DIA.
Fue en el local de Almirante Brown y 126, a donde ese día llegaron tres hombres y una mujer, quienes bajaron de una Peugeot Partner azul y se asomaron por la ventanilla por donde atiende Rubén en horarios complicados. Como pidieron una garrafa, el hombre les abrió un portón que les dejó libre el acceso a su casa. Una vez allí sacaron las armas y empezaron a castigar a Martínez. Lo maniataron con una bufanda de lana de la que la víctima logró zafar antes de manotear la escopeta “que tenía debajo de una alacena”, contó él.
Rubén se cruzó en la cocina con uno de los delincuentes. “Le apunté y le di un escopetazo. Recargué otro cartucho porque vi que se quería levantar del suelo y le tiré de nuevo. Y ahí quedó”, resumió. Se llamaba Matías Nicolás Cardozo, tenía 24 años, era de Glew y estuvo en el penal de Olmos por robo, de donde salió poco antes de su muerte. Al lado del cuerpo quedó un arma 22.
Se sospecha que los otros tres integrantes de la banda serían de la misma zona, pero todavía no fueron identificados. El comerciante fue liberado enseguida, ya que la fiscal Leyla Aguilar entendió que actuó en legítima defensa.
tragedia en la verduleria
Un día antes de este hecho otro comerciante de la Región había sido baleado en lo que, en principio, se trataría de un asalto. Eloy Quispe (27) fue atacado por dos hombres que a las 20.30 de aquel martes ingresaron en su verdulería de Plaza Matheu entre 66 y diagonal 73.
Se cree que Eloy intentó resistir el robo de la recaudación y se trenzó en un forcejeo con ellos, hasta que se escucharon dos detonaciones. Uno de los tiros perforó el pecho del joven, por debajo de la tetilla derecha. Los asaltantes escaparon sin llevarse nada y al comerciante lo trasladaron al hospital San Martín, donde estuvo internado hasta el 20 de agosto, cuando murió. Su mujer está embarazada de 8 meses. El miércoles pasado, familiares, amigos y vecinos del barrio El Mondongo marcharon hasta las fiscalías para pedir justicia, ya que el caso no tiene detenidos.
doble crimen y misterio
El 22 de agosto sucedió el caso con más impacto mediático: el doble crimen del médico cirujano Guillermo Luna (65) y su esposa Laura Favre (42), en Gorina.
Lo que se sabe hasta ahora es que el matrimonio fue asesinado con armas de los calibres 9 y 45 milímetros dentro de su camioneta Kia Montero negra, que apareció estrellada contra una columna en 490, entre 136 y 137. La cosmetóloga tenía 3 disparos. El médico, dos. La hipótesis más firme es que los mató otra pareja con la que habrían mantenido una disputa por cuestiones de dinero.
La suboficial de policía Flavia Silvina Rodríguez (32) y su marido, el prestamista Sergio Ariel Maydana (39) tienen pedido de captura nacional e internacional, pero se mantienen prófugos. Un día después de los asesinatos dejaron a su hija de 5 meses con la madre de ella, en su casa de Ensenada, y se fueron diciendo que tenían miedo porque habían sido amenazados por un sujeto apodado “Simpson”. Este tampoco aparece, aunque no está formalmente vinculado con los crímenes de Luna y Favre.
Tiroteo infernal en olmos
Pocas horas después de éste, sucedió otro asesinato doble. Fue en la madrugada del martes 23 en una vivienda de 38 entre 176 y 177, en Olmos, donde irrumpieron entre tres y cuatro hombres, tras envenenar a los perros de la familia con un insecticida potente. Ya en las habitaciones despertaron a los dueños y los encañonaron para obligarlos a entregar la plata. Los ruidos despertaron al oficial de policía Leandro Pedro Cari (24), que saltó de la cama y tomó el arma reglamentaria que guardaba en la mesita de luz.
Instantes más tarde se desató un furioso tiroteo, que terminó con el policía muerto de siete disparos y uno de los ladrones con dos.
El resto de la banda alcanzó a escapar, supuestamente sin sufrir heridas. No tuvieron la misma suerte la mamá del efectivo, Sandra Cari (39), y su pareja, Javier Guzmán (35), que también fueron baleados, aunque sin gravedad. Por suerte, la hermanita del oficial, de 6 años, también salió ilesa de esa locura.
Cari, que había egresado de la fuerza 11 meses antes, trabajaba en el Comando de Patrulla La Matanza y se convirtió en el quinto efectivo de la Bonaerense asesinado por delincuentes en lo que va del año. El ladrón abatido, Alberto Chávez Botias (39) era oriundo de la localidad bonaerense de Vicente López y, según la versión oficial, acumulaba un abultado prontuario penal.
en la calle y con un tiro
El miércoles 24, minutos antes de las siete de la mañana, el cuerpo sin vida de un adolescente fue encontrado en la esquina de 60 y 115. Tenía sangre en la cara y las ropas. Y un tiro que le perforó la espalda y le salió por el pecho. Un testigo declaró que estando en 115 y 62 vio pasar una moto a alta velocidad y escuchó unos estruendos, tras lo cual se le aproximó un hombre con un bolso, quien le refirió ser policía del Cuerpo de Caballería, y que los sujetos de la moto le habían intentado robar. Se presume que intentó defenderse y baleó a uno de los ladrones, quien cayó muerto a las pocas cuadras y fue abandonado por su compinche. Tenía 15 años. En caso de que esta versión sea veraz, el policía no se presentó ni fue identificado.
un carnicero preso
El último homicidio del mes tuvo como víctima a Cristian Montenegro, de 38 años, asesinado de una puñalada el 26 de agosto cerca de su casa, en 138 y 45. Por el caso fue detenido un carnicero de 68 años apodado “malevo”, quien habría confesado que atacó a su vecino porque fue a reclamarle dinero “de manera agresiva”.
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