“No tenemos subsidios ni exenciones. Buscamos donaciones y hacemos rifas; de hecho, lo que recaudamos por el último sorteo lo tenemos a buen resguardo por si aumentan la luz o el gas. Yo estoy personalmente diez o quince ‘lucas’ abajo porque me ‘emocioné’ y empecé a mejorar las instalaciones por mi cuenta. Pero acá vienen chiquitos a pedir ropa, o compartir un juego o una comida, y poder ayudarlos aunque sea con un gesto o detalle no tiene precio”.
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