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El amor mejora la salud cardíaca y aumenta la esperanza de vida

Por Redacción

Los sentimientos negativos, como la ira y la depresión, favorecen la aparición de la enfermedad coronaria y triplican las posibilidades de sufrir alguna patología cardiovascular

Mantener una buena salud emocional es un aspecto muy positivo para el corazón. En este sentido, varios estudios científicos muestran que el amor favorece el sistema cardiovascular, pues reduce el riesgo de padecer patologías de índole cardiaca y contribuye a alargar nuestra esperanza de vida.

La Fundación Española del Corazón señala que los vínculos afectivos que tenemos con nuestra pareja, amigos y familiares mejoran la presión arterial, lo que ayuda a reducir los niveles de ansiedad, estrés y depresión.

“Existe una clara relación entre nuestro estado de ánimo y la salud de nuestro corazón. Así, para prevenir enfermedades cardiovasculares, además de controlar la tensión, los niveles de colesterol, realizar ejercicio y seguir una dieta saludable, hemos de favorecer la presencia de sentimientos positivos reforzando los lazos afectivos con nuestro entorno”, indica Miguel Angel García Fernández, vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología.

La Fundación Española del Corazón recalca también que los estados de ánimo negativos contribuyen a una peor salud cardiovascular.

De este modo, señala que una revisión de estudios científicos realizada por investigadores del Duke University Medical Center de Durham (Carolina del Norte) muestra un incremento del diecinueve por ciento del riesgo de enfermedad coronaria en las personas que conviven con la ira y la depresión.

Además, ese trabajo “confirma que la depresión aumenta hasta tres veces el riesgo de muerte por motivos cardiacos”.

“Estos estados no están considerados propiamente como factores de riesgo cardiovascular, pero contribuyen a desarrollar cardiopatía isquémica en personas de alto riesgo, como son aquellas que ya tienen hipertensión arterial, un perfil desfavorable de lípidos, diabetes mellitus, obesidad de predominio abdominal, vida sedentaria o antecedentes de infarto agudo al miocardio”, precisa Sandra Rosillo, miembro de la Sociedad Española de Cardiología.

Según un estudio, la ira y la depresión aumentan en un 19 por ciento los riesgos de sufrir una enfermedad coronaria y triplican las posibilidades de muerte por factores cardiovasculares

Los mecanismos por los que las emociones negativas empeoran la salud cardiovascular no se conocen bien. Sin embargo, en el caso de la ira, se sabe que “tiene un efecto agudo que induce la activación del sistema simpático con la liberación de hormonas conocidas como catecolaminas (hormonas de estrés). Estas hormonas repercuten sobre el sistema cardiovascular, ya que producen un aumento de la frecuencia cardiaca, de la tensión arterial, así como estrechamiento de los vasos arteriales y una liberación de factores que favorecen la formación de trombos”. Todo lo anterior puede derivar en isquemia miocárdica, explica la cardióloga.

otro estudio

Otras investigaciones ponen de manifiesto que las personas con problemas sentimentales cuentan con una menor defensa cardiaca. Es el caso de un trabajo llevado a cabo por el Instituto Karolinska de Estocolmo, en el que se estudió a seiscientas mujeres de entre treinta y sesenta y cinco años.

Para el doctor García Fernández ese trabajo “fue esclarecedor y sorprendente, ya que se demostró que las mujeres con matrimonios muy estresantes tenían tres veces más riesgo de sufrir algún ataque cardiaco que las que mantenían una buena relación con su pareja”.

Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón, afirma que el estado amoroso perfecto es la estabilidad emocional. “Resulta la etapa más beneficiosa para nuestra salud cardiovascular, pues, al ser más tranquila, no existe un sobreestímulo del sistema nervioso que pueda afectar negativamente a nuestro corazón”, comenta.

La Fundación Española del Corazón describe que, cuando se está enamorado, además de activarse la circulación, la hipófisis y el diencéfalo, que son partes del cerebro, se segregan hormonas como la oxitocina, la dopamina o la adrenalina, sustancias que actúan como protectoras del sistema cardiovascular, pues favorecen la salud de los vasos sanguíneos; y también destaca que el “mal de amores” estimula, a través de la serotonina, un síndrome ansioso-depresivo que puede provocar complicaciones en el sistema cardiovascular a partir del surgimiento de arritmias en pacientes que padecen cardiopatía isquémica.

“Las mismas sustancias segregadas durante el enamoramiento tienen, en este caso, un efecto negativo, al funcionar como aceleradoras. Además, la serotonina produce un estrechamiento de los vasos sanguíneos”, apunta.

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