Quienes sostienen que existe una predisposición genética en los atletas de alto rendimiento, advierten no obstante que es y será complejo encontrarla y demostrarla, puesto que además de la cantidad de participantes que se necesitan para replicar resultados en estudios de genética, esto choca contra la propia definición de deportistas de élite, que son justamente, escasos.
“El rendimiento posiblemente dependa de muchísimos genes -señala el genetista Alejandro Lucía- y además seguramente existen otros factores que influyen, por ejemplo los socioeconómicos, o la apuesta que un país hace por un deporte”.
“También -añade- están las condiciones de vida y la pasión. Por ejemplo el atletismo en países de Africa es una vía para salir de la pobreza, y en Kenia o Etiopía, los niños, que probablemente van al colegio corriendo, saben las marcas de sus plusmarquistas”.
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