Los “escruches”, es decir, los robos cuando no hay nadie en casa, son los episodios más comunes en Castells. Por tratarse de una zona todavía en crecimiento y con tránsito escaso, sobre todo cuanto más cerca se está de la Autopista, los ladrones encuentran un terreno fértil para actuar.
En especial, los delincuentes eligen las casas donde pueden escabullirse por los fondos, para llevarse lo que tengan a mano o también forzar algún acceso.
El lunes a la madrugada hubo dos casos así con pocos metros de distancia. En una casa de 4 y 497, entraron por el patio trasero para llevarse algunos elementos de valor. El caso trascendió en un grupo de la red social Facebook donde se dan a conocer estos casos.
“Con mi familia no oímos nada. Un día nos tocó... Terrible la impotencia”, expresó esa víctima.
A metros de ahí, pasó lo mismo en otra casa, de donde se robaron dos garrafas después de haber cortado dos candados.
Estos casos se suman a otra modalidad muy frecuente: el robo de materiales y de pertenencias de valor en obras en construcción.
En moto, a pie o hasta a caballo, en ese barrio de Gonnet hubo toda clase de asaltos. Los protagonistas, en general, no suelen ir muy lejos cuando se escapan.
“Son los típicos rateros del barrio”, opinaron más de una vez las víctimas y sus vecinos.
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