Aunque la vida la habría de llevar a radicarse en España, de donde era oriundo su papá, Diana López Pinel, la madre de la joven desaparecida, nació y pasó su infancia en La Plata.
Como recuerdan quienes la conocieron, el vínculo de la familia con nuestra ciudad se remonta a cuando promediaba el siglo pasado, tiempo en que Luis López (abuelo de la joven perdida) se instaló en nuestra ciudad y, tras casarse con una platense, tuvo a sus dos hijos (Diana y Francisco) aquí.
El negocio de la venta de autos le permitió a Luis brindarle a su familia una casa propia y una vida sin apremios económicos. Vecino de la Plaza Paso, envió a Diana a cursar la primaria en el Colegio Eucarístico; y a Paco al Normal Nº3.
A principios de la década del 80, cuando Diana tenia doce años, Luis decidió regresar a España y llevarse a la familia con él.
Fue entonces que las compañeras y amigas de Diana la perdieron de vista, aunque algunas de ellas continuaron manteniendo durante un tiempo una relación epistolar.
Años después, en España, Diana se casó con Juan Carlos Quer, hijo de una familia que, al igual que su padre, se dedicaba a la venta de automóviles, un negocio donde había llegado a amasar una pequeña fortuna.
Tras el nacimiento de sus dos hijas, Diana y Juan Carlos se instalaron en Pozuelo de Alarcón, un pueblo de las afueras de Madrid donde funcionan varias urbanizaciones residenciales reconocidas por su exclusividad.
El divorcio de ambos devino en 2012, luego de veinte años de matrimonio, y acentuando su ya deteriorada relación.
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