Ayer hubo en distintos puntos de la zona comercial del centro varios robos a mano armada. Uno de ellos sucedió a sólo metros de la oficina central de Monitoreo Urbano, en una dietética que funciona en diagonal 74 entre 8 y 9, según informaron fuentes policiales.
Ese caso sucedió poco antes de las 13, cuando ingresó un asaltante que amenazó a la empleada. Con ese método pudo reducirla, quitarle sus pertenencias y la plata de la recaudación: el botín habría sido, de acuerdo a voceros del caso, de unos 7 mil pesos.
Algo parecido ocurrió unas horas antes, a la mañana, en una panadería de 6 y 59. Ahí, un asaltante ingresó, amenazó a la empleada y pudo llevarse la plata de la caja, para escaparse rápido.
Aunque la comisaría Novena funciona a una cuadra, en el comercio se quejaron porque los primeros efectivos en llegar “demoraron media hora”.
“Estamos todos a la buena de Dios”, expresó el dueño de ese comercio, cansado de la inseguridad.
Otro episodio delictivo, también en el Centro, tuvo como escenario un kiosco de 44 entre 8 y 9, cuando eran aproximadamente las 16.30.
En ese comercio, dos delincuentes repitieron la misma fórmula: amenazaron a la persona que atendía para llevarse la plata de la recaudación y cigarrillos. Los dos huyeron hacia Plaza Italia.
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