Hartos de tanto asalto impune que termina con los delincuentes llevándose la recaudación como si nada, los encargados del minimercado decidieron contratar a una policía para que cubriera el horario de la madrugada.
“Sin esa custodia no se puede trabajar, directamente. La trajimos para que cuidara a los chicos, porque casi siempre vienen a robar a mano armada”, explicó el dueño.
Con el historial abultado de más de 250 robos, nadie se quiere arriesgar a que algún nuevo episodio termine con alguien lastimado. Directamente, ya dan por hecho que probablemente vuelvan a pasar ladrones por ahí dentro de poco tiempo.
“Casi siempre vienen y nos asaltan, rápido y sin forcejear. Se llevan la plata y listo. Eso es una cosa muy distinta a lo que pasó ahora, que fue mucho más complicado”, señalaron el propietario y su hijo.
Por último, Juan Ignacio cuestionó que el delincuente que huyó del lugar “tuvo un montón de tiempo para entrar y salir dos veces, para irse caminando”. También se quejó de la aparente “falta de preparación” de la agente que fue doblegada por ese ladrón, “petiso y menudo”, a decir del comerciante.
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