L a ciudad de Mérida, sede del partido de a noche entre el seleccionado argentino y el venezolano, por la octava fecha de las eliminatorias sudamericanas, se paralizó por el “día no laborable” que decretó el gobierno local.
Con motivo del regreso de la “Vinotinto” a la ciudad andina luego de veinte años, el gobierno local decidió decretar el día “júbilo no laborable” para todos los empleados.
No obstante, la ciudad, uno de los puntos turísticos más importantes del país, recibió una gran cantidad de gente desde distintos puntos que desde temprano se acercaron a los sitios más atractivos como el teléferico, el mercado principal, el jardín botánico y el parque zoológico.
A su vez, el trolebús, transporte que une a la toda ciudad, ofreció un servicio extendido hasta después de que terminó el partido. Incluso, el pasaje fue gratuito después de las 21.
El partido se jugó en el estadio Metropolitano de Mérida, que contó con un operativo de seguridad de casi 4.000 efectivos y otro de salud con más de 50 médicos que estarán en seis puntos aledaños.
la reventa
Las entradas de reventa para el partido entre Venezuela y Argentina, en la ciudad de Méridas, se consiguieron a treinta mil bolívares, lo que representa una cifra cercana al salario mínimo de la población local.
Los tickets que en junio pasado se vendieron (y se agotaron en menos de una semana) en un rango de 2.500 a 16.000 bolívares en las últimas horas se ofrecían a 30.000, una cifra cercana a lo que se calcula que es el salario mínimo de Venezuela.
Teniendo como referencia la cotización del dólar que se maneja en el mercado ilegal (entre 900 y 1.000 bolívares), las entradas tuvieron un valor aproximado de 30 unidades de la moneda norteamericana.
No obstante, estos precios no fueron impedimento para frenar la pasión de los merideños y del resto de la población venezolana que cuentaron las horas para ver en vivo a la “Vinotinto” ante Argentina.
La baja de Lionel Messi por lesión acrecentó la cantidad de tickets que fueron ofrecidos en la reventa pero a medida que se acercó la hora del inicio del encuentro confiaron que el valor podría igualarse con el original.
En cuanto a la mercadería que se ofreció en los alrededores del estadio Metropolitano, las camisetas de Venezuela costaban seis mil bolívares, mientras que las camperas con los colores del país se vendían a diez mil.
La particularidad de todos los puestos de venta es que cuontaron con el sistema para pagar con tarjeta de crédito, algo que facilita el pago ya que el billete de mayor denominación es el de 100 bolívares producto de la devaluación de la moneda que acosó al país en los últimos años.
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