La mala noticia es que las “picadas” automovilísticas siguen desarrollándose en nuestra ciudad, pero la peor noticia es que volvieron a realizarse en horas nocturnas en el Paseo del Bosque, con el agravante de que ahora son cada vez más agresivas, según señalaron las autoridades municipales.
Sucede que en pasado fin de semana, dos móviles comunales que intentaban desarrollar un operativo para evitar esas carreras, fueron atacados a pedradas. En este sentido, los inspectores municipales acudirán al próximo operativo acompañados por efectivos policiales, según se anticipó.
Tal como se informó, las picadas se volvieron a realizar en el Bosque durante las madrugadas del viernes, sábado y domingo. En ellas participan autos especialmente preparados y motos de distinta cilindrada, en un espectáculo que promueve la presencia de muchos espectadores que se dan cita en el lugar.
Como se recordará, hace años fueron erradicadas del Paseo del Bosque y las picadas siguieron realizándose en la periferia, especialmente sobre la avenida 520 y también en la ruta 36, sin que por ello disminuyera el enorme riesgo que esas competiciones informales causan. Sin embargo, el último domingo, la subsecretaría de Convivencia y Control Ciudadano recibió una denuncia de vecinos de las inmediaciones del Bosque acerca del desarrollo de una ruidosa “picada”, en un corredor improvisado sobre la avenida Centenario, entre 60 y 120.
Ante ese aviso, dos vehículos con inspectores comunales acudieron al lugar y fueron recibidos a cascotazos. Mientras le pedían a la gente que desalojara el lugar, parte del público arrojó piedras contra la camioneta de la subsecretaría, rompiéndole la luneta trasera de uno de esos móviles y dañando la puerta lateral del otro rodado municipal.
Lo que las autoridades debieran hacer es garantizar de una vez por todas que no haya más estos tipos de carreras. Ya no basta con operativos esporádicos. Se debe tomar el toro por las astas y terminar con esta peligrosa actividad ilegal. En alguna oportunidad un grupo de platenses –aficionados que protagonizaba las picadas- se movilizó frente a la Comuna para solicitar la creación de un “picódromo”, es decir una pista recta ideada para las competencias de velocidad.
Sin duda que, al margen de las inversiones que demandaría este sitio -muy costosas, probablemente-, lo que sigue resultando una prioridad es que cesen de una buena vez las picadas en las calles platenses. Por dar un solo ejemplo de las consecuencias negativas que aparejan, los vecinos han denunciado muchas veces que, en el caso del Bosque, se habla de una zona que no sólo está densamente poblada, sino que junto a ella se encuentra el Instituto Médico Platense con muchas personas internadas y necesitadas de completa tranquilidad.
Debe insistirse, entonces, en señalar que las picadas constituyen una muestra de flagrante desprecio por las normas vigentes. Como en muchos otros aspectos de la vida ciudadana, es indispensable que las autoridades demuestren su capacidad para prevenir y reprimir violaciones, más aún cuando son cometidas de la forma descarada y reiterada que caracteriza a estas competencias ilegales. Sólo de esa manera podrá alguna vez aspirarse a que se cumplan elementales pautas de disciplina, imprescindibles para la convivencia.
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