La tos convulsa (también llamada coqueluche o tos ferina) es una enfermedad producida por un bacilo que puede provocar serias complicaciones respiratorias e incluso la muerte. En un 70% de los casos afecta a menores de 5 años y en el 90% de ellos a quienes no están vacunados.
El contagio se produce por el contacto con la expectoración de una persona infectada. De ahí que los pediatras recomiendan evitar los ambientes cerrados con mucha concurrencia de personas y ventilar las casas a diario.
Tras un período de incubación de entre 7 y 14 días, los primeros síntomas que presenta son secreción nasal, tos seca y febrícula. Luego la tos se torna más insidiosa y explosiva hasta que apenas permite respirar.
En los niños más pequeños puede producir episodios de apnea (suspensión transitoria de la respiración), causa habitual de muerte súbita.
Dado que a diferencia de otras enfermedades prevenibles en esta no se produce transferencia de anticuerpos maternos durante el embarazo, el inicio de la vacunación debe ser temprano.
La vacuna que la previene, la triple, está incluida en el calendario nacional de vacunación por lo que es obligatoria y gratuita. Se la aplica a los 2, 4 y 6 meses de vida.
Si bien desde que en 1985 comenzó a aplicarse la vacuna triple al inicio del ciclo escolar la tos convulsa fue perdiendo terreno entre las afecciones pediátricas más comunes, en la última década se han producido algunos resurgimientos de ella en nuestro país. Es por eso que los pediatras recomiendan prestar especial atención a los síntomas en chicos que no fueron vacunados aún.
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