En Venezuela, los pobres y una cada vez más exigua clase media enfrentan una severa crisis económica reflejada en la escasez de alimentos y precios desbocados que hacen difícil, si no imposible, conseguir ciertos productos. Y la precariedad alcanzó a las mascotas, forzadas a pasar hambre y muchas de ellas incluso a ser abandonadas en las calles, donde cada día es más común ver gatos, perros de raza y mestizos, que buscan comida en cualquier rincón y basureros. Muchos trabajadores han perdido sus empleos y las pensiones mensuales, con frecuencia, no superan los 23 dólares. El alimento para perros subió más de 50% en los últimos meses, a más de 4 dólares el kilo. La falta de alimentos para los animales también llegó a algunos zoológicos e hipódromos. Entre marzo y mayo pasado, 72 caballos murieron por inanición en el hipódromo de Santa Rita, Maracaibo.
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