“Secuelitis”: la enfermedad que afecta a Hollywood y que llevó a producir, durante esta temporada alta (las vacaciones veraniegas de EE UU) un total de ¡14! secuelas, en la sección del año destinada a los grandes estrenos.
El verano del norte es el momento en que Hollywood lanza sus tanques, destinados a sostener con sus extraordinarias ganancias el resto de la alineación: pero este año se profundizó la tendencia de que la industria somete a la gran audiencia durante la temporada estival a una infinita seguidilla de remakes, secuelas, reboots, spin offs y otras cintas derivadas de grandes éxitos del pasado, que se convirtieron en 2016 en la mayoría de los proyectos de los grandes estudios, en lugar de ser el puñado que sostiene a las más arriesgas apuestas de la temporada baja.
CANSANCIO Y EXITO
La sensación generalizada no fue buena: como comentamos en anteriores ediciones, los aficionados lucen agotados de las dos o tres fórmulas que Hollywood maneja hoy en día, bombardeados con cintas de superhéroes y catástrofes formulaicas que parecen realizadas sin inspiración, de modo cansino, solo por el hecho de que tienen que existir. El espectador sigue yendo, por amor al material original, pero parece una cuestión de tiempo hasta que la fidelidad se torne en indiferencia.
Y sin embargo, los ejecutivos observan los números e imaginan que no hay nada de que preocuparse. Este año mostró en la taquilla estival estadounidense un descenso de sólo un puñado de dólares respecto al año pasado (4.482 millones de dólares de esta temporada frente a 4.484 millones de 2015), y se convirtió en la tercera temporada veraniega más importante de la historia. El 45% de esa cifra correspondió a las secuelas: siete de ellas superaron los 100 millones de dólares en la taquilla doméstica.
El fenómeno es igual en Argentina: a pesar de la falta de variedad en cartel, con una grilla marcada por la oferta juvenil, la taquilla está más fuerte que nunca. El año pasado fue el de mayor venta de entradas de la historia, constituyendo a “Minions”, un spin off de “Mi villano favorito”, en la película más vista de la historia del país.
La “secuelitis”, así, no parece un problema para los estudios, que seguirán apostando al exitoso modelo mientras funcione. El problema de las burbujas es que, hasta el momento que explotan, sólo crecen...
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