La toma de tierras que ayer volvió a quedar en el ojo de la tormenta (ver nota principal) se inició a fines de junio pasado, cuando medio centenar de personas se instaló en cuatro hectáreas del predio comprendido entre 526, arroyo El Gato -a la altura de 528-, 159 y 161.
Se trató del tercer intento de ocupación en esos lotes: ya había sucedido en 2013 y 2014, como coletazo de otras usurpaciones “exitosas” que lograron consolidarse en la zona de Melchor Romero. Los propietarios del lote señalaron entonces que “empezaron a instalarse con algunos postes y media sombras, pero como esta experiencia ya la vivimos, fuimos a la Justicia de inmediato”.
Sin embargo, la orden de desalojo se hizo esperar, y semanas después las redes sociales comenzaron a registrar la oferta irregular de parcelas situadas dentro de esos terrenos, destinados originalmente a un emprendimiento inmobiliario -y que habían sido postulados sin éxito para el plan Procrear- con precios que rondaban los $20 mil.
“En los desalojos anteriores la Policía se topó con encapuchados que resistieron con palos, fierros y machetes” recordaron los dueños: “pero no podemos permitir que nos arrebaten de un día para el otro el fruto de los ahorros de más de veinte años”.
A escasos metros de esa zona de conflicto, se desarrolla por estos días uno de las mismas características. Dos hectáreas de tierras privadas fueron usurpadas entre las calles 159, 161, 523 y 524, por un grupo que los propietarios del solar caracterizaron como “organización” y vincularon con la política, la trata de personas y el comercio de sustancias ilegales.
Esa toma se inició a fines de julio pasado; en los primeros días de agosto la Justicia ordenó un desalojo, haciendo lugar al pedido de la Fiscalía, pero una defensora oficial interpuso un recurso de apelación para frenarlo, en representación de los ocupantes.
El trámite siguió en la Cámara de Apelaciones en lo Penal, que ratificó el desalojo, previo relevamiento y dictamen de la Asesoría de Menores. Ahora resta que la fiscalía que interviene reciba la notificación pertinente, y vuelva a elevar el pedido de desalojo, que se descuenta que tendrá respuesta favorable.
“Los intrusos están manejados por la misma gente que ocupó los terrenos de 526” advirtieron los titulares del predio: “se mueven en autos de alta gama, trajeron maquinaria pesada para abrir calles, e incluso llegaron a comprar materiales en un corralón de la zona”.
Días atrás, la acción policial desactivó otra usurpación de gran escala, que se había insinuado en El Retiro (55 y 155), junto al antiguo depósito de autos interdictos de la Municipalidad de La Plata.
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