La sonda Osiris-Rex de la Nasa despegó anoche rumbo al asteroide Bennu, un cuerpo que en su superficie rocosa esconde el enigma del comienzo del sistema solar y al que los científicos quieren observar de cerca por su trayectoria potencialmente peligrosa para la Tierra.
La sonda despegó desde el centro de la Agencia Espacial de EE.UU en Cabo Cañaveral, en el estado de Florida.
Con su despegue, la misión no tripulada inició un largo viaje de siete años, ida y vuelta, al asteroide Bennu, considerado uno de los más cercanos a nuestro planeta al encontrarse a una distancia que oscila entre los 448.792 en su punto más cercano y los 344.075.101 kilómetros.
La sonda Osiris-Rex recogerá muestras de la superficie rocosa de Bennu y las traerá de vuelta a la Tierra para que los científicos puedan analizarlas en detalle y descifrar nuevos misterios del origen del sistema solar y de la vida en nuestro Planeta.
Las muestras de los asteroides tienen un gran valor científico porque estos cuerpos celestes son restos de los elementos originales con los que se formaron los planetas, y pueden ayudar a los científicos a comprender mejor el nacimiento del sistema solar.
Esta es la primera vez que EE.UU. emprende una misión para recoger muestras de un asteroide y volver con ellas a la Tierra. Para la Nasa, Bennu es un cuerpo celeste especial porque entra dentro de la categoría “B” de asteroides, aquellos con una formación “primitiva”.
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