“Hay que paliar de alguna manera el descontrol de perros sueltos que hay en la Ciudad”, dijo el año pasado, a poco de asumir, el intendente Julio Garro. Tiempo después, la gestión comunal puso en marcha un área de Protección Animal (ver aparte), con la que se apuesta a poner fin a una antigua polémica de las calles platenses: qué hacer con los perros abandonados que vagan por la Ciudad.
De las cerca de dos decenas de denuncias semanales que recibían a mediados del año pasado en Control Urbano por ataques de canes, cerca del 80 por ciento apuntaba a animales vagabundos.
Años atrás los perros cimarrones del Bosque causaron innumerables ataques. Varias veces, por caso, entraron al Zoológico e hicieron desastres, matando patos, avestruces, ovejas y otras especies dentro del paseo. Además, perdura en la memoria de muchos un episodio ocurrido en 1998 en la Facultad de Veterinaria, donde una jauría mató a trece cabras e hirió a doce.
Asimismo, antes de que se realizaran operativos para ponerle fin a las agresiones, numerosos peatones sufrieron mordeduras al circular por el Bosque y, en su momento, hubo casos similares en Plaza San Martín, entre otros espacios.
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