En terapia intensiva y a un puñado de días de que nazca su hija, Pablo Berón (33) sigue internado después del asalto salvaje en el que casi lo matan de un tiro para robarle una bicicleta de alta gama. Enfrente del hospital Italiano, una sola ilusión mantiene firme a su grupo de familiares y amigos: “Queremos que pueda abrir los ojos y ver a su nena recién nacida”.
Segundo de diez hermanos, Pablo tiene una familia numerosa. Ellos más otras personas allegadas a él siguen esperando con ansiedad cada noticia. Ayer la novedad era que al paciente le estaban suministrando un poco menos de medicación. “Tenemos un poco más de optimismo”, expresó Osvaldo (34), su hermano mayor.
Sin embargo, el panorama sigue siendo el de un estado crítico. Pablo continúa en terapia intensiva luego de que un balazo le perforara un pulmón y le rozara el corazón. Aparentemente hoy la gravedad pasa por el cuadro cardíaco.
Hubo entre el grupo nutrido de amigos y familiares algo de tensión cuando circuló una versión de que al hombre podrían trasladarlo de hospital por una cuestión vinculada a su obra social.
No obstante, lo que primó fue el criterio médico. El paciente continuará en ese hospital por el riesgo que implicaría esa eventual derivación.
el asalto
Berón había salido de trabajar de una sandwichería a las 21.30 del viernes y fue a visitar a su mamá a la casa. Parecía una noche como cualquiera, que para él siguió en la casa de unos amigos en Gambier. Cerca de la 1 salió de ahí, en 133 entre 49 y 50, a bordo de su mountain bike de alta gama.
Allí fue cuando lo sorprendieron motochorros armados que lo amenazaron para sacársela. Lo que sigue sin saberse es si el hombre amagó a escapar o pretendió resistirse.
Los delincuentes -se desconoce cuántos eran- pudieron quitarle su rodado. Los familiares de Pablo tampoco tienen en claro cómo se desarrolló el sangriento asalto, que terminó con el joven recibiendo un balazo en la espalda, tirado a quemarropa.
Los amigos de Berón oyeron el disparo y lo encontraron malherido en la calle. Estaba perdiendo mucha sangre y debían atenderlo de urgencia.
Ante una nueva demora de la ambulancia del servicio que se convoca llamando al 107, su jefe tuvo que llevarlo cuanto antes al hospital Italiano. Según Doella, esa tardanza pudo haber resultado fatal: “Mi hijo estuvo a punto de morir desangrado. Perdió el 60 por ciento de la sangre de su cuerpo”.
Al margen de la “pequeña mejoría” que Berón mostró en los últimos días, su familia todavía tiene cautela, considerando la gravedad del cuadro.
Semejante drama se desató a raíz de que los asaltantes fueron a robarle su mountain bike. Pablo sabía que los ladrones suelen buscarlas para robarlas y había decidido venderla: los delincuentes no le dieron tiempo.
sin detenidos
La DDI local continúa en su tarea de relevamiento de pruebas, con la búsqueda de testigos que tengan información para aportar y la revisión de cámaras de seguridad.
A pesar de los esfuerzos hechos en ese sentido, por ahora no hay nadie preso por este caso.
La familia Berón se expresó con ansiedad en torno a su identificación y captura “Quiero que agarren a las lacras que le hicieron esto a mi hijo. Hasta ahora la policía no hizo nada. Quiero hechos, no más palabras”.
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