El paso de la tormenta, ayer a la tarde, dejó en la Ciudad un tendal de árboles dañados, entre estos uno de los ejemplares correspondientes a la plaza Azcuénaga, ubicada en 19 y 44, que todavía esta mañana estaba con uno de sus enormes "brazos" quebrado y a punto de desprenderse por completo.
Los vecinos y transeúntes que hoy pasaban por allí miraban con asombro la escena que ocasionó el fuerte viento acompañado de lluvia que sopoló en la región, a la vez que solicitaban por la poda definitiva de dicha rama para evitar posibles accidentes.
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