Enero, temporada alta de robos en casas desocupadas. Con una tendencia que ya había comenzado antes del comienzo de año, los episodios siguen por distintos puntos de la Región. Esta vez pasó en Tolosa, donde la Policía pudo capturar a dos de los ladrones. La familia afectada tuvo que interrumpir las vacaciones y volver rápido.
Varios delincuentes, al menos tres, llegaron hasta una casa de 10 entre 528 y 529 cuando eran alrededor de las 23 del domingo. Primero llegaron hasta un patio frontal y ahí rompieron la reja de una ventana.
Cuando levantaron la cortina de esa abertura pudieron entrar en la vivienda. En el primer tramo del robo hicieron lo que quisieron y revisaron distintos sectores de esa casa donde no había nadie.
dos detenidos
Mientras eso pasaba, en la cuadra alguien notó que “tres personas se habían bajado de un auto Peugeot y como creyeron que lo habían dejado abandonado llamaron al 911”, dijeron fuentes policiales.
Por eso un grupo de agentes fue a ver qué pasaba. Comprobaron que el vehículo, por lo menos a esa hora, no tenía pedido de secuestro. Sin embargo, hubo vecinos que les señalaron cuál era la casa donde los sospechosos habían entrado.
“Se les dio la voz de alto a los intrusos pero no la acataron. Así empezaron a escaparse por los techos de las casas aledañas. Los efectivos rodearon la manzana y los persiguieron, hasta poder capturar a dos de ellos”, explicaron desde la fuerza.
Al cachearlos, les incautaron una netbook, un celular y unos auriculares. Ese fue, aparentemente, la mitad del botín.
“La otra parte era algo de plata que habíamos dejado y otra laptop”, completó el dueño de la casa, consultado por EL DIA. Esas pertenencias no las pudo recuperar.
Un grupo de agentes de la Policía Científica recorrió el domicilio en busca de huellas que permitan identificar al ladrón restante, que alcanzó a escapar pese al procedimiento que se desplegó. El auto en el que habrían llegado también se secuestró.
Toda la secuencia significó que la familia tuvo que interrumpir su descanso de verano para volver a su casa ni bien fue avisada de lo sucedido.
El episodio volvió a poner en el foco de la discusión a una modalidad recurrente en la época estival: “Supongo que para robarnos hicieron inteligencia para saber en dónde hay gente viviendo y dónde no”, especularon las víctimas.
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