Una historia singular es la que viven los platenses Carlos y Angel De la Cruz, gemelos, quienes ayer cumplieron 90 años. Con la misma composición genética, similar dedicación laboral ya que ambos fueron enfermeros, y hasta la misma operación por un cáncer de colon, sólo los separa los amores deportivos: uno es hincha de Estudiantes y el otro de Gimnasia.
Carlos se recuperó un poco mejor de la intervención quirúrgica y aún maneja su Renault 11, que lo tiene desde 2000. “Espero que me lo renueven este año”, dijo el vecino de San Carlos. Su hermano Angel está aún en pleno proceso de recuperación, ya que junto a la operación luego tuvo cuadro de peritonitis.
Angel eligió a Gimnasia por su madre, que se llama Ignacia. Y Carlos se quedó con Estudiantes luego de enterarse, en sus primeros años de infancia, que San Lorenzo no era de La Plata. El equipo azulgrana fue el primero que había abrazado Carlos, pero después se quedó definitivamente con el Pincha.
Más allá de la batalla deportiva, el resto comparten todo: carácter, familia, el buen humor. Ambos tienen múltiples anécdotas.
Los hermanos De la Cruz son gemelos y cumplieron 90 años. Felices por haberse mantenido tan unidos durante toda la vida celebraron el acontecimiento con un encuentro familiar en la casa de Angel.
Fanáticos del diario EL DIA, lo leen hasta el mínimo detalle y guardan ejemplares que para ellos fueron emblemáticos.
Carlos hace los mandados, camina, maneja su Renault 11, y Angel guarda mayor reposo por razones de salud. De todos modos, ambos conservan el buen humor y el amor por la familia.
Son difíciles de distinguir: igual altura, peso corporal parecido, anteojos los dos y la misma calvicie. Hasta se parecen en la forma de vestir. Cuando se les pregunta por las características que los diferencian ellos tampoco las encuentran salvo por una: Angel es del “Lobo” y Carlos “Pincha”.
Los gemelos De la Cruz nacieron en un paraje camino a Magdalena “a 8 kilómetros de La Plata”. Menores de siete hermanos, nunca se alejaron uno del otro y ya en la vida adulta se reflejó lo que pasaba en la infancia. “Siempre fuimos tan unidos que de chico, cuando lo retaban a él me ponía mal yo”, recuerda Angel.
De los dos, Carlos es el más chico (lo que remarca varias veces) pero es quien inició el trayecto en la mayor parte de los caminos que emprendieron estos hermanos platenses, personajes queribles de la Ciudad.
Carlos fue el primero en casarse (con Marcelina Díaz Hernández) y el primero también en seguir enfermería. Angel lo siguió en todo, ya que contrajo matrimonio (con Teresa Carballo) a los quince días de la boda de su gemelo y se decidió por estudiar lo mismo que Carlos a los pocos meses que había comenzado su hermano.
El Hospital San Martín los tuvo como trabajadores y colaboraron con René Favaloro.
Muy religiosos, cada uno fue por grupos cristianos diferentes. Angel colabora en la orden vicentina y sigue la obra de San Vicente de Paul, ayudando a los sectores más castigados económicamente. Carlos es devoto de San Cayetano. “Me casé en esa iglesia y desde entonces es el santo que sigo”, cuenta.
Carlos tuvo tres hijos, que le dieron a su vez cuatro nietos; Angel tuvo cinco hijos y ahora cuenta también con cinco nietos y tres bisnietos.
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