Durante los últimos diez días, un menor de 15 años fue señalado como el asesino de Brian Aguinaco, muerto de un tiro calibre .9 mm en la cara en medio de un ataque motochorro el mes pasado en Flores.
Sin embargo, en las últimas horas comenzó a circular la versión de que tres personas que presenciaron el asesinato, incluido el abuelo de la víctima, no pudieron señalar al joven que se fue a Perú en una rueda de reconocimiento.
El cuadro general alrededor del adolescente, de por sí, era sospechoso: un dato obtenido por la división Homicidios de la Policía Federal llevó a capturarlo en el aeropuerto de Santiago de Chile en lo que creía era un intento de fuga.
Viajaba acompañado de su padre, Albert Cruz Villanueva, peruano, condenado en septiembre en 2008 a seis años de cárcel por contrabando de cocaína, en un esquema ligado al célebre capo “Marcos” Estrada González.
Su madre, Adriana González, había sido también condenada por narcotráfico a comienzos del año pasado, con una pena de 5 años y 4 meses a cargo del Tribunal Oral Federal N°4.
Sin embargo, los elementos por los que señalaron al acusado, que es inimputable, a partir de ahora se tornó un poco más endeble.
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