El ambicioso proyecto “Paseo del Bajo”, cuyo puntapié inicial se dio ayer (ver nota principal) es una intervención urbanística discutida y postergada hace varias décadas, que, según el gobierno porteño, apunta a una “nueva organización vial” con la que “se va a mejorar sustancialmente la circulación de más de 25.000 vehículos que transitan a diario” por el Bajo, entre ellos unos 10.000 camiones.
Muchos de esos automovilistas llegan a esa zona porteño desde nuestra ciudad, a través de la autopista La Plata, por lo que una vez terminada, la nueva traza acortará tiempos de viaje para quienes deban cruzar la capital federal en dirección al norte del Gran Buenos Aires.
De acuerdo con los lineamientos expuestos por el ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad Autónoma también “se aumentará la seguridad vehicular y de peatones”.
“A su vez, se reducirá la contaminación visual, sonora y de emisiones de gases, ya que los camiones irán en trinchera y no deberán detenerse en semáforos” y “se crearán nuevas peatonales de forma transversal, mejorando la movilidad entre el Microcentro y la zona del Río”, se indicó desde el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
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