El Gobierno del presidente Barack Obama puso fin ayer a una política que garantiza la residencia a los cubanos que llegan a EE UU sin visa y al estatus especial para los profesionales médicos de la isla. El levantamiento de la política, conocida como “pies secos, pies mojados”, tiene efecto inmediato, dijo el Departamento de Estado en un comunicado. “Al dar este paso, estamos tratando a los migrantes cubanos de la misma manera que tratamos a los migrantes de otros países”, explicó.
“De inmediato, los cubanos que intenten ingresar a EE UU ilegalmente y no califiquen para ayuda humanitaria, estarán sujetos a remoción, de acuerdo con la ley de EE UU”, agregó. El Gobierno cubano permitirá ahora que quienes sean rechazados por EE UU vuelvan al país, dijo. La decisión fue tomada abruptamente para evitar que una advertencia previa hubiese motivado a miles de cubanos a lanzarse al mar para llegar a EE UU antes del fin de la normativa. “Si no se hiciera, estaríamos arriesgando vidas”, sostuvo un asesor legislativo.
La Casa Blanca, a través de un comunicado, confirmó el anuncio dado previamente por legisladores. Washington y La Habana negociaron durante meses el levantamiento de los privilegios. Obama ha trabajado para normalizar las relaciones con Cuba desde que en diciembre de 2014 anunció junto a su par Raúl Castro la distensión de los lazos diplomáticos.
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