“La primera vez que fui a una Game Jam por invitación de una amiga no tenía ni idea lo que era ni lo que hacía yo ahí. No soy una gammer ni nunca me habían interesado mucho los videojuegos; siempre me dediqué a dibujar y lo mío era contar historias... así que fui sólo para ver qué onda. Más allá de que me divertí mucho trabajando con un grupo de cuatro programadores a los que no conocía, también aprendí muchas cosas: aprendí que ese tipo de experiencias que te sacan de tu zona de confort son las más enriquecedoras. El hecho de trabajar con gente de distintas disciplinas, me permitió además aprender cuestiones concretas sobre arte, diseño y programación que seguí aplicando después en mi carrera profesional”.
SUSCRIBITE a esta promo especial