Este piloto cordobés tenía la gran responsabilidad de representar a la Argentina en una categoría históricamente dominada desde su llegada a Sudamérica, por los hermanos Patronelli, ausentes en 2017.
Con el dedo pulgar de su mano derecha con siete tornillos y una placa de titanio hace apenas tres meses, Copetti enfatizó: “Estoy contento y emocionado. Cuando te entrenás todo el año y te lesionás a tres meses de la carrera... todo se ve negro. Me volví a subir al cuatri el 28 de noviembre y no podía imaginarme este final”. A lo que agregó: “No se de donde saqué fuerzas en este Dakar. No siento al dedo y no lo puedo mover y la mano izquierda está destrozada. Por suerte el Gauchito Gil (como denomina a su cuatriciclo) me acompañó toda la carrera y no me aflojó nunca”, completó.
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