Sin dudas, el sector industrial fue uno de los más golpeados por el alza del costo de vida, la recesión y la consecuente caída en el poder adquisitivo de amplios sectores de la población.
De acuerdo a estimaciones oficiales, la actividad industrial retrocedió en noviembre un 4,1% en términos anuales, cumpliendo la décima caída en fila y acumulando una merma de casi 5% desde enero pasado (ver gráfico).
La débil demanda interna producto de la contracción económica, un contexto internacional desfavorable (crisis en Brasil) y problemas de competitividad irresueltos, debido principalmente a que la disparada de la inflación licuó la devaluación con que inauguró el macrismo su gobierno, configuraron un escenario claramente adverso para las manufacturas locales.
Este panorama también fue refrendado por estimaciones alternativas. Según FIEL, la industria acumuló una caída de 5% interanual cuando aún resta la medición de un mes para finalizar el año pasado, mientras que para Orlando J Ferreres, el deterioro fue de 3% interanual.
Así, las mediciones desestacionalizadas de estos indicadores muestran números favorables en el último bimestre, lo cual sugiere una incipiente recuperación del sector que se podría consolidar este año. La coyuntura económica determinó el podio de los bloques más afectados en 2016.
Por un lado, el desplome de la construcción (13,5% interanual desde enero) condicionó directamente la producción de metales básicos (18,5%) y minerales no metálicos (5,8%).
En efecto, se registraron sensibles mermas en los despachos de cemento (12%) y acero (18%).
Precisamente, la producción siderúrgica también estuvo condicionada por los problemas del sector automotriz, aunque su caída fue parcialmente suavizada por los despachos al sector agroindustrial (25% interanual), cuya producción de maquinaria creció debido a la mayor demanda (32% interanual en ventas de cosechadoras, tractores y sembradoras).
SUSCRIBITE a esta promo especial