El papa Francisco afirmó ayer que es necesario “adoptar medidas para la protección, defensa e integración de los inmigrantes menores de edad”, en un mensaje tras el habitual rezo del Angelus dominical. Asomado a la ventana del palacio pontificio en el Vaticano, Francisco recordó que la Iglesia católica celebraba la Jornada Mundial del Inmigrante y el Refugiado y que este año está dedicado a los “menores inmigrantes, vulnerables y sin voz”. “Estos pequeños hermanos no acompañados están expuestos a tantos peligros. ¡Y son muchos!”, exclamó.
En la plaza de San Pedro estuvieron varias representaciones de inmigrantes, a quienes el pontífice pidió que “respeten leyes y tradiciones” y deseó que puedan “vivir serenamente, conservando los valores de sus culturas de origen”. La jornada se celebró en un momento en el que las asociaciones humanitarias denuncian la desaparición de cerca de 10.000 menores inmigrantes tras su llegada a Europa.
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