Las lluvias torrenciales del último fin de semana dejaron en ámbas provincias un panorama desolador, con más de un millar de evacuados, rutas cortadas y anegamientos de campos y zonas urbanas.
En este marco, el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, señaló que “la situación en la provincia es muy complicada, llevamos tres semanas de lluvias y el agua sigue bajando desde Córdoba”.
“Cayeron más de 300 milímetros en pocas horas y se inundó toda la zona rural del sur provincial, y la mayor gravedad se presenta en 10 de las 70 ciudades afectadas, sobre todo en Arroyo Seco, donde se concentra el mayor número de personas evacuadas”.
El gobernador estimó entre “800 y 1.000 millones de dólares” el impacto económico para los sectores productivos de la provincia, mientras el director de Protección Civil de Santa Fe, Marcos Escajadillo, ratificó que hay entre 500 y 600 personas alojadas en los centros de evacuados, pero advirtió que otras 2.000 se negaron a abandonar sus casas, pese a estar anegadas, y que “el número de afectados aumenta minuto a minuto porque el agua baja de los campos”.
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