Parece que pasó la fiesta - la del 19 de noviembre pasado- y en el hipódromo de La Plata todo volvió a su “normalidad”. Nos referimos a la “nomalidad” de que todos los días aparecen problemas distintos a resolver en forma inmediata. Algo así como salir a apagar incendios con un balde de agua. Hace unos días se inundó las oficinas -en el sector de Profesionales- de la Asociación Bonaerense de Propietarios de SPC con importantes pérdidas.
Ahora fue la rotura de una bomba de agua que en los últimos cuatro días privó del vital elemento a la Villa Hípica, justo cuando la temperatura estuvo arriba de los 30 grados, con todos los problemas que eso acarreó para el parque caballar.
Algunos cuidadores engancharon carros y trailers a sus vehículos particulares para cargar baldes de agua y con ella no solo darle de tomar a sus caballos sino también bañarlos, “como en la época de la colonia” diría un entrenador que cumple su labor en la referida Villa Hípica.
En un momento se pensó en que la reunión de ayer en el Bosque se suspendía. Afortunadamente la situación logró solucionarse, aunque parcialmente. En pocas palabras, “se la ató con alambre”.
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