En aquel julio de 2011, María Cash tenía como destino ir a San Salvador de Jujuy, pero se bajó del colectivo unos 200 km. antes, en Rosario de la Frontera, “porque no se había sentido cómoda”. Días después, llegó a Jujuy con un boleto que un amigo le compró vía web. Pero no fue a visitarlo a su casa.
Al poco tiempo, se la vio en la entrada de Pampa Blanca haciendo dedo. Desde allí, llamó a su familia y les dijo que no estaba bien, que se había quedado sin plata.
En un peaje, a 6 km. de Salta, se la vio sin su valija y con una mochila.
La joven se presentó luego en un hospital y pidió que la atendieran, pero se fue sin ser revisada por el personal médico.
El viernes 8 de julio fue cuando su familia se comunicó con ella mediante un e-mail: fue el último rastro concreto que se tuvo de ella.
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