El papa Francisco condenó ayer el atentado en Estambul, que dejó 39 muertos, y criticó “la plaga del terrorismo y esa mancha de sangre que envuelve el mundo con una sombra de miedo y de pérdida”. “Por desgracia, la violencia ha golpeado también esta noche de celebración y esperanza. Con profundo dolor, expreso mi cercanía al pueblo turco, rezo por las numerosas víctimas y los heridos, y por toda la nación en luto”, afirmó el pontífice tras la oración del Angelus, en su homilía de Año Nuevo.
Jorge Bergoglio pronunció estas palabras desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano y ante 50.000 fieles que se congregaron en la Plaza de San Pedro, en el día en el que la Iglesia celebró la Jornada Mundial de la Paz. Francisco destacó que la paz se construye “diciendo ‘no’, con hechos, al odio y a la violencia y ‘sí’ a la fraternidad y a la reconciliación”, y subrayó que “este año será bueno si cada uno de nosotros, con la ayuda de Dios, trata de hacer el bien día tras día”. Asimismo, lamentó que las sociedades sean cada vez más “frías y calculadoras” y carezcan de compasión. “El mundo necesita más humildad y ternura”, señaló, y calificó estas cualidades como signos de fortaleza. El sábado, en una ceremonia en el Vaticano en la que hizo balance del 2016, el Papa pidió a las sociedades actuales que propicien una mayor inclusión de los jóvenes para que éstos puedan construirse un futuro digno.
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