En un hecho que no tuvo ninguna conexión con el crimen, pero que ocurrió en la misma jurisdicción policial, el sábado a las 4.30 de la madrugada tres amigos adolescentes habían salido de una fiesta privada organizada en un club de 12 y 522.
“Cuando se estaban yendo, en la calle los agarró una patota de nueve pibes, que les empezaron a pegar porque sí”, contó el padre de uno de ellos.
Tan salvaje fue la paliza que a uno lo dejaron desmayado en el suelo. Además de golpearlos, los agresores se robaron un par de zapatillas.
Un vecino avisó al 911 al notar que una de las víctimas todavía yacía en el piso: “Cuando llegaron, los policías les dijeron que no podían hacer nada, pero el grupo estaba a 60 metros de ahí”, continuó el hombre.
Finalmente, las víctimas pudieron recibir atención médica. El padre que denunció el caso dijo que cuando fue a la comisaría a hacer la denuncia le pidieron que volviera tres horas después, porque “estaban ocupados con el tema del asesinato” de 514 y 4. “La patota sigue impune y para colmo la policía no tiene vocación de servicio”, protestó.
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