El delantero Juan Manuel Martínez, lamentó ayer su frustrada vuelta a Vélez por desacuerdo con la dirigencia, a la que acusó de buscar “hacer negocio” sin atender su vocación de “querer dar una mano” al club en el difícil presente deportivo que atraviesa.
El motivo de la disputa fue una diferencia en el contrato relacionada con una cláusula de rescisión de dos millones de dólares, que Vélez pretendía implementar luego de los primeros seis meses de vínculo para no ser exclusivamente un trampolín de relanzamiento en la carrera del jugador.
“En la negociación me bajé los pantalones -graficó-. No sé que más querían”, se preguntó molesto ante las cámaras de TyC Sports.
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